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España.La Málaga de Picasso.

España.La Málaga de Picasso.

El museo que alberga un magnífico legado del genial pintor, antiguas fortificaciones, su catedral y tabernas tradicionales.
El espíritu de Picasso traspasa la ciudad. Málaga despierta somnolienta y nuestra andadura se dirige hacia el museo que lo inmortaliza en el Palacio de Buenavista. Soberbia construcción andaluza ubicada en el centro histórico, su estructura se montó sobre los restos de un palacio nazarí. Desde aquí recorreremos la capital del sur Mediterráneo, visitando rincones que son el orgullo de un pueblo generoso.
Llegamos al Museo Picasso Málaga (MPM), que debe su existencia a la iniciativa de Diego de Cazalla, uno de los protagonistas de la conquista en 1487, comandada por los Reyes Católicos, siendo pagador de ejércitos y armadas reales.

Aires moriscos, castellanos e italianos confluyen en un edificio que en 1939 fue declarado monumento nacional. Posteriormente, en 1961, abrió sus puertas como Museo Provincial de Bellas Artes, hasta 1997, cuando se lo creyó adecuado para satisfacer los deseos de Christine y Bernard Ruiz-Picasso, nuera y nieto del genial pintor, de la colección que constituye la razón de ser de esta noble casa de cultura.
En octubre de 2003, los reyes Juan Carlos y Sofía inauguraron oficialmente el MPM y en enero de 2006 el American Institute of Architects distinguió al MPM con el Institute Honor Awards for Architecture. El jurado resaltó el hermoso trabajo de restauración arquitectónica, llevado a cabo por Richard Gluckman, Isabel Cámara y Rafael Martín, por ser “acertadamente sencillo”. Todo un resumen de lo que vemos a cada paso por sus interiores.
La donación recibida de Christine incluye un total de 14 pinturas, 9 esculturas, 44 dibujos, un cuaderno de dibujos de la serie Royan con otros 36 dibujos, 58 grabados y 7 cerámicas. En conjunto, 133 obras a las que su hijo Bernard sumó 5 pinturas, 2 dibujos, 10 grabados y 5 cerámicas.
Estas 155 obras muestran las innovaciones revolucionarias del artista, como también la extensa variedad de estilos materiales y técnicas que utilizó. Allí se despliegan desde los primeros estudios académicos a su visión personal del clasicismo, desde los planos superpuestos del cubismo a su investigación con la cerámica, desde su interpretación de los grandes maestros a las últimas pinturas de los 70.
A cada paso surge el signo distintivo de este malagueño universal: dibujó, pintó, grabó, esculpió, modeló y siguió amando con la misma compulsión, dejando así un inconmensurable legado. No cabe duda de que era desmesurado para amar, para vivir, para disfrutar y para seguir trabajando. Picasso y sus mujeres, una frase manida y descriptiva al mismo tiempo. Todo ello queda aquí palmariamente expuesto.
Junto a las salas principales, se suceden la sala de exposiciones temporales, biblioteca y centro de documentación, departamento de educación, auditorio, taller de restauración, etcétera, para lo que fueron acondicionados varios edificios colindantes y levantados otros nuevos que se han integrado en forma proporcionada en el entorno del Palacio de Buenavista y de la propia ciudad.
Asimismo, excepcionales restos fenicios, romanos y árabes descubiertos en su subsuelo quedan habilitados como una extensión al paseo del público, así como por dependencias del antiguo palacio renacentista. Son valiosos fragmentos de la historia de Málaga, la antigua Malaka, una de las ciudades más antiguas de Occidente con cerca de 3.000 años de ocupación continuada.
Escaleras abajo, aparecen construcciones de finales del siglo VII, principios del siglo VI a.C., que corresponden a parte de una vivienda fenicia; también una muralla fenicia levantada a principios del siglo VI a.C., que protegía la ciudad en su lado norte; una torre fenicia perteneciente a la segunda línea de muralla, de finales del siglo VI a.C.; habitaciones internas de una de las torres fenicias que formaba la segunda línea de la muralla de finales del siglo VI a.C.; restos de piletas de una factoría romana de salazones de pescado, en actividad del siglo III al V d.C.; calle empedrada destinada a la entrada de carruajes al Palacio de los Condes de Buenavista, en el siglo XVI, y restos del suelo original del sótano del palacio, con tinajas embutidas destinadas al almacenamiento de víveres, también del siglo XVI.

La Manquita

Continuamos hasta la Catedral. Grandiosa edificación renacentista, la historia cuenta de ella que su construcción se hizo entre 1528 y 1782 ocupando el espacio que en otros tiempos había sido destinado a una mezquita. Inicialmente se habían bosquejado dos torres que la enaltecieran, sin embargo la falta de dinero provocó que sólo se hiciera una sola. Así el pueblo la denominó La Manquita.
El coro es obra de Luis Ortiz, hecho en caoba, mientras que un famoso artesano de Granada, Pedro de Mena, completó los grabados de las cuarenta estatuas de los santos que ahí se contemplan. De Mena y Alonso Cano son autores de otras creaciones exhibidas en algunas de las capillas interiores del templo. Lindante, la iglesia del Sagrario, del siglo XV, construida sobre las ruinas de otra mezquita, sobresale por el portal de estilo gótico e isabelino, que además es lo único que permanece de la estructura original tras una restauración en 1714. Su altar muestra un majestuoso retablo del siglo XVI.

Dos retazos de historia

Ahora vamos en busca de dos estandartes de la historia malagueña, como son la alcazaba y el castillo de Gibralfaro. La primera, próxima a la plaza de la Aduana, es una fortificación del año 700, aunque gran parte de su estructura pertenece a mediados del siglo XI. El ingreso se hace por la Puerta del Cristo, donde se celebró la primera misa después de la reconquista cristiana de la ciudad. Atravesamos bellos jardines con encantadoras fuentes para llegar a la Puerta de las Columnas, el Arco del Cristo y los Arcos de Granada. Desde distintas terrazas se admiran magníficas vistas de la ciudad y el puerto. También en su perímetro se halla el Museo Arqueológico y bajo la entrada a la alcazaba las ruinas de un anfiteatro romano del siglo II. De allí sale un camino que nos conduce al castillo que corona la colina de Gibralfaro.
Construido en tiempos de Yusuf I (s. XIV) debido a la generalización del uso de la artillería, esta fortaleza incorpora todas las novedades que fueron adoptadas en Al Andalus como la gran torre albarrana, el perímetro de muralla adaptado al terreno a través de paños zigzagueantes y la puerta con entrada en recodo. Destaca también la barbacana defensiva que se abre para formar la coracha, camino amurallado que desciende para unirse con la alcazaba.
En lo que fue un antiguo polvorín, hoy se encuentra el Centro de Interpretación, donde se refleja la vida en el castillo como guarnición militar y vigía costero desde 1487, fecha de la incorporación de Málaga a la Corona de Castilla, hasta 1925 cuando un real decreto de Alfonso XIII lo cede a la ciudad para uso de la población. Durante esos 438 años la fortaleza fue ininterrumpidamente instalación militar.
Planos con la evolución urbana, armas, uniformes y objetos de la vida cotidiana dan una idea de la evolución de la guarnición en forma estrecha ligada a los avatares de la población. También una maqueta de Málaga recrea el conjunto defensivo de la época árabe, junto a colecciones de sellos, soldados de plomo, naipes e instrumentos de navegación y cartografía.

Tabernas tradicionales

Málaga pervive hoy también en otros espacios suyos, muy suyos, como El Pimpi (calle Granada 62), taberna cuya tradición se palpa en la decoración. Con dos plantas, arriba con tablaíllo para flamenco; abajo, con barricas antiguas firmadas por todo tipo de personajes de renombre, uno puede cruzare con algún cantaor, poeta… Lo mejor, las tablas de embutidos con un buen moscatel.
Y, cómo no, en estas cuestiones merece citarse otro sitio con el mismo color popular, habida cuenta de su concurrencia y barullo. Es la Antigua Casa de Guardia (Alameda Principal 18), fundada en 1840, en la que le pueden hacer la cuenta con tiza sobre la barra, por pura tradición, con camareros de pelo blanco y delantal casi farmacéutico que garabatean el montante. Allí puede uno encontrar casi cualquier vino malagueño en sus barriles y paladear tapas de marisco realmente tiradas de precio.
Podríamos extender la lista de sitios íconos de la gastronomía y movida malagueña, pero esta vez nos quedamos con el sabor de la sobriedad que ofrecen su excepcional Museo Picasso, las fortificaciones que le dieron identidad y un par de tabernas insignias de la capital de la Costa del Sol española. En otra ocasión, más Málaga.

Datos Museo Picasso: abierto martes a jueves, de 10 a 20; viernes y sábados, de 10 a 21; domingos y festivos, de 10 a 20. Para visitas sin guía es indispensable ponerse en contacto con el siguiente correo electrónico: reservas@mpicassom.org. Para visitas con guía es indispensable ponerse en contacto con el Departamento de Educación (página web del museo). Por motivos de seguridad, no se permite acceder con cámaras, paraguas, mochilas, maletas y bolsos (máximo 32 x 39 cm) o carritos para niños (máximo 80 x 50 cm). Existe un servicio de guardarropa, en el que se podrán depositar todos aquellos objetos que por su tamaño o forma puedan considerarse peligrosos para las obras de arte. Informes: www2.museopicassomalaga.org. Catedral: horario de visita, de lunes a viernes, de 10, a 18; sábados, de 10 a 17. Cierra domingos y festivos.


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