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Parador de Toledo – Hoteles con historia

Parador de Toledo – Hoteles con historia

Alojarse en un Parador es adentrarse en un mundo de sensaciones, de experiencias únicas. Una combinación de armonía de instantes, de emociones y vivencias que, como si de objetos se trataran, podrá llevarse consigo y guardar para siempre.

En pleno siglo XXI, Paradores conserva sus principios fundacionales, adaptándolos a las necesidades del cliente actual. Incorpora y aplica las más novedosas tecnologías, se sensibiliza con el cuidado y respeto del medio ambiente, y traslada más allá de estas fronteras la mejor imagen del turismo, la gastronomía, la historia y la cultura españolas.
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En Paradores saben que el buen estado de conservación de un hotel incide directamente en la calidad de servicio que se presta, por lo que la compañía viene realizando un importante esfuerzo inversor, con el objetivo esencial de mejorar y modernizar todos sus establecimientos.
Porque si a la oportunidad de dormir en fortalezas árabes, conventos, castillos medievales, palacios, monasterios y casas solariegas, de moderna construcción, que rescatan la tradición arquitectónica de la zona. Además, poder saborear la riqueza gastronómica de sus restaurantes, que recuperan la cocina tradicional de cada una de las regiones españolas. Esta es la fórmula perfecta para conseguir que durante su viaje experimente sensaciones irrepetibles y momentos inolvidables que podrá revivir cuando quiera.

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La responsabilidad social de Paradores
La misión, la visión y los valores de Paradores alientan la vocación de la Empresa de ser una red de establecimientos hoteleros basada en un servicio de calidad integral , diferenciado, accesible y personalizado. Una red hotelera comprometida con el entorno natural, económico e histórico que actúe como referente de un turismo español sostenible. Esta vocación se traduce en una serie de actuaciones estratégicas que dan cuerpo al compromiso con la sociedad.
No hay dos Paradores iguales. Cultura, naturaleza, disfrutar en familia, sol y playa, practicar golf o deportes, relajarte en un spa y nadar en una espectacular piscina… y ¿ por qué no? Trabajar en un espacio diferente.
En sus restaurantes una completa carta con recetas actualizadas, cuidadas presentaciones y elaboraciones de la cocina regional de siempre. Además, cuenta con platos que se ajustan a las necesidades de cualquier cliente. Todo ello, sin renunciar a la calidad y los mejores sabores (vegetarianos, celíacos, diabéticos), junto a ofertas para los más pequeños, como la carta de bebés o el menú infantil.
Alojarse en un Parador es descubrir el lugar dónde se ubica. Conocer su historia, sus costumbres, su gastronomía. Es llenarse de sensaciones inolvidables, de instantes que uno guarda para siempre, tantos y tan mágicos que al final de la jornada se podrá seguir soñando con encontrar más lugares como estos.
Se dice que “El ultimo amor fue el mejor”, me pasa cada vez que visito un Parador de España , y el último fue Toledo. Siempre quise conocer la Ciudad de las Siete Colinas o la de las tres culturas: Toledo ( de la que voy hablar en otra nota ) hacia allí me dirigí desde la ciudad de Madrid, distante unos 70 km. El viaje fue corto y placentero a solo unos 45 minutos por una segura autopista.
Llegando a mi destino, subimos por un camino serpenteante: la cuesta del cerro del Emperador junto a la zona de Cigarrales , que nos depositó en el mismísimo Parador Nacional de Turismo – Conde de Orgaz – Bajamos nuestras maletas del taxi y de repente me encuentro admirando un antiguo edificio de piedra natural e imponente, con techos de tejas y balcones señoriales de madera tallada. Mi asombro fue mayor cuando traspasé su inmensa puerta hacia el lobby, su mobiliario , una veintena de cuadros Del Greco, sus lámparas colgando como si bajasen del cielo . Todo me transportaba a un lugar histórico y romántico.
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La inmejorable vista a la ciudad de Toledo, provoca tal distracción que se hace muy difícil realizar el check – in sin que voltee la cabeza varias veces para ver si es un cuadro o es real. Esto no es nada, me dijeron, espere a que llegue a su habitación !No lo podía creer!… las vistas superaron todo lo conocido antes: tenía a mis pies una panorámica de la madre de toda España, la capital regional de Castilla – La Mancha, de la exuberante y antigua Toledo. En ese momento y sin desempacar, comencé a documentar, desenfundé mi Olympus y tomé imágenes: primero la formidable habitación y luego me dirigí al balcón – terraza donde realicé un sin fin de tomas con diferente luz, me imagino que cada huésped debe hacer lo mismo.
Luego de gozar de estas panorámicas, comienzo a disfrutar de las instalaciones del magnífico Hotel cuatro estrella superior. Uno de los lugares realmente imperdible es la cafetería ubicada en una gran terraza, así como su piscina con toda la vista de la ciudad de Toledo, donde deleitarse con el atardecer es un momento único y sensacional .
Por la noche, ceno en el restaurante internacional donde pude saborear una deliciosa comida regional .Recomiendo reservar con anticipación una mesa ya que esta abierto al público, llegan visitantes de Madrid y otras ciudades cercanas. Claro, el espectáculo fue formidable, cenar en una noche estrellada con Toledo iluminada, en un clima romántico y de ensueño no es poca cosa.
En el mismo restaurante el desayuno se sirve desde las 07 am y luego me dispuse a realizar una caminata de 45 minutos hasta Toledo, bajando el cerro y bordeando el río Tajo, el paisaje es increíble para tomar todas las fotos posibles, eso si, el regreso en taxi.
El Parador cuenta con 79 habitaciones entre estándar , superior y Suites; además con servicio de Internet , wifi y estacionamiento.

Este hotel esta catalogado como uno de los mejores de España con tarifas realmente accesibles, “no mas caro que un cuatro estrellas nuestro”, su directora Olivia Reina Prieto y todo su personal hacen que realmente pasar unos días aquí, sea inolvidable.
Para reservas se puede hacer en www.parador.es o en todas las agencias de viajes

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